Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y mejorarlos analizando la navegación. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.

¿Te gusta alguna de las fichas? Pulsa sobre el botón    de la ficha para imprimir o enviar por correo electrónico.

Hemos podido apreciar, valorar, y tal vez intentar vivir lo que tanto el budismo, como el islamismo, el judaísmo y el cristianismo, en su sabiduría milenaria, nos señalan como camino para llegar a ser compasivos, llegar a SER COMPASIÓN.

Hoy queremos compartir una experiencia de compasión,  dentro del seguimiento a Jesús, vivida en el corazón de un lugar y momento histórico de gigantesco cambio: la Francia de la revolución. Camino iniciado por Mauricio Garrigou, un joven francés, en Toulouse, hace más de 200 años, compartido por hombres y mujeres de su entorno y que, traspasando fronteras de países y continentes, es hoy una corriente de Compasión que sigue viva y dando vida. Podríamos decir que se inició una “revolución silenciosa de compasión” junto a las víctimas de una revolución estruendosa que buscando más justicia social, tuvo muchos “daños colaterales”…

Leer más...

Para Jesús, DIOS ES COMPASIÓN:

- La compasión es el modo de ser de Dios
- su primera reacción ante sus criaturas, 
- su manera de ver la vida y de mirar a las personas, 
- lo que mueve y dirige toda su actuación.

Dios siente hacia sus criaturas lo que una madre siente hacia el hijo que lleva en su vientre. Dios nos lleva en sus entrañas.

Jesús es el primer testigo de la compasión de Dios

Leer más...

“El Pueblo judío se va haciendo compasivo en la medida en que va descubriendo que Yahvé es un Dios compasivo y misericordioso, lento para enojarse y rico en misericordia y fidelidad (Ex 34,6)… Y va haciendo esta experiencia en su propio caminar histórico, leído y releído a la luz de la fe y la confianza en las Promesas de vida que recibe de Él en medio de situaciones de opresión, de rebeldía, de oscuridad, de muerte…

Leer más...

“Siendo un adulto joven, quedé fascinado con uno de los versos del Tao Te Ching: “Teniendo compasión de ti mismo, reconcilias a todos los seres del mundo”. Si yo deseara la paz en el mundo que me rodea, según lo implica este verso, debería empezar por practicar la compasión conmigo mismo, así liberaría una energía sanadora que ayudaría a reconciliar las divisiones entre la gente que me fuera encontrando.

Leer más...

En la ficha 3 echábamos un rápido vistazo a la centralidad que ocupa la Compasión en el budismo y judaísmo, en el islamismo y cristianismo. En cada una de estas tradiciones espirituales, llegar a ser compasivos, llegar a “ser compasión” implica un camino, un largo camino que dura toda la vida. El Lama Ole Nydahl lo llama EL GRAN CAMINO.

Leer más...

La compasión es un punto de encuentro entre grandes tradiciones religiosas, el budismo y el cristianismo, el judaísmo y el islam.  Dadas las condiciones infrahumanas en que vive nuestro mundo en tantos lugares del planeta, no podemos ser o hacernos sordos, ciegos, mudos, mancos… La realidad sufriente cercana o lejana tiene que tocarnos, conmovernos, transformarnos, ponernos en marcha. Que se la llame compasión, bondad, misericordia, piedad, gracia, magnanimidad, mano tendida, solidaridad, todo brota de la misma fuente.

Leer más...

Venimos mirando a nuestro alrededor y cayendo más en la cuenta de la “globalización de la indiferencia” y de la “globalización de la compasión”. También hemos girado la mirada hacia nosotros mismos para preguntarnos: ¿en qué corriente estoy/estamos aportando?; ¿dónde estoy/estamos “sumando”?…

Leer más...

La globalización de la indiferencia. La globalización de la compasión. Dos corrientes que atraviesan hoy la humanidad. Dos corrientes contrapuestas “en respuesta” a los grandes conflictos y sufrimientos por los que atravesamos.  ¿Qué corriente “ganará”? Depende de nosotros.

Leer más...

Pareciera que, sobre todo en los últimos tiempos, la palabra “compasión” se usa con más frecuencia y va adquiriendo un nuevo sentido.

Leer más...

Si nos detenemos un poco más, si miramos y escuchamos con más detención, ¿no descubrimos otra realidad, otra corriente tal vez menos informada, menos publicitada, que se abre camino silenciosamente más “desde abajo”?

Leer más...

Ante tanto sufrimiento en la humanidad, nuestro tiempo parecería marcado por la indiferencia. Son tan amplios y profundos los males que nos aquejan que quedamos desbordados, sintiéndonos impotentes. Limitándonos, tal vez, a quedarnos con la información que se nos brinda en abundancia de imágenes y comentarios y, en todo caso, a añadir nuestra crítica, nuestro comentario, pasando rápidamente a otro tema. Vamos tomando “selfies” de la realidad y de lo mal que esto nos hace sentir. Incluso, podemos decidir “no informarnos más sobre los males que nos aquejan, porque esto nos hace daño, nos quita el sueño”. Casi sin darnos cuenta, nos hacemos “indiferentes” para no sufrir con tanto sufrimiento… Optamos por “ver y alejarnos dando un rodeo” (cfr  Lc 10,31-32)