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EXTRACTO DE LA INTERVENCION DE ERICK DUCROCQ A LA ASAMBLEA DE LA CONGREGACIÓN 2015

Delegado de tutela del OITEC — Centros educativos de la Compasión

 

Cómo con tan pocas palabras (unas 1500) voy a decirles la alegría que siento de estar con ustedes, en el seno de esta familia. Porque para nosotros, Iaicos (aunque lo seamos todos), la congregación es nuestra familia, y su nombre, nuestro apellido alrededor del cual nos encontramos para darle vida, para darle un nuevo impulso o, como hoy, para hablar de ella.

Yo no descubrí Ia Compasión; fui atraído por la Compasión.

Entré por una puerta de la escuela de compasión. Y una vez dentro, me planteé esta pregunta: "¿Dónde está la compasión?

Creo que la compasion no existe. No hay más que Compasionistas, individuos que por sus actitudes y sus comportamientos aportan una realidad a la Compasión. Los compasionistas de hoy, llevan consigo lo que será la compasión de mañana. El origen de la compasión es el individuo. 

Y desde el momento en el que descubrí este matiz, puse toda mi energía para decir que una congregación que disponía de escuelas era una congregación que tenía "un tesoro”, una congregación orientada hacia el futuro y una congregación que podía mirarlo con confianza.

¿Qué quisieron nuestros fundadores?

Desearon que los valores en los cuales creían sobre todo, pudieran sobrevivirles y perdurar en el tiempo más allá de ellos mismos. Desearon que las comunidades fueran experiencias de pequeños hogares que difundieran este ideal. 

Hoy, serles fiel no consiste en edificar santuarios, sino encontrar los medios adaptados al mundo actual para que estos valores vivan y perduren.

En el futuro habrá otros sobresaltos, otras peripecias y hará falta que Ias mujeres y los hombres de buena voluntad vuelvan a poner manos a la obra varias veces. 

Seguro que habrá otras adaptaciones, otras organizaciones… ya desde el comienzo las estructuras fueron adaptadas, por nuestros fundadores, de acuerdo a la época en la que ellos vivían, y no fueron para ellos lo más importante…; lo realmente fundamental, tanto para Mauricio Garrigou, como para M. Juana Mª, fue la preservación del mensaje.

Para que el mensaje sea entendido es necesario que emane de una unidad y que se inspire en sus orígenes. ¿Qué sentido tendrían las escuelas de la Compasión si intentaran trabajar a solas?... Lo harían seguramente lo mejor que pudieran para que la escuela se mantuviera… pero, ¿qué ocurriría? Pues, encontraríamos escuelas, por supuesto conectadas a una congregación, pero que, con el tiempo se encontrarían rápidamente aisladas al no recibir renovado el carisma por parte de dicha congregación; por otra parte, la congregación no encontraría motivos para mantener escuelas que no difunden su mensaje y de ahí vendría la ruptura.

Mientras Ias Hermanas dirigían Ios colegios, no se planteaba ese problema. Lo pensamos hoy, cuando son un gran número de Iaicos los que siguen, continúan sobre las huellas de Ias Hermanas que les han formado.

Rápidamente pensé lo siguiente: Sévigné (el colegio que dirijo) por ejemplo, es un centro católico. Dicho de esta manera, podíamos pensar que es una escuela que tiene un carácter particular, como el de ser católica y Iuego compasionista. Pero es todo lo contrario. Me parece que es porque uno esta convencido de la fuerza de la Compasión, por lo que se ha creado, justamente, una escuela que irá a buscar su carácter propio, su vocación, en su origen mismo.

De ahí, todas esas preguntas: Una escuela, ¿para qué? ¿Con qué meta? ¿Cuál sería su misión? ¿Quién dirigiría esta misión? ¿En qué unidad? ¿Qué objetivos?

Con Hermana Bernadette, nos hemos planteado todas estas preguntas y hemos llegado a la conclusión de que Ia escuela es una oportunidad. 

Y nos hemos dicho que la Congregación (y esto, estimadas Hermanas, no es ofenderlas) no es bastante fuerte para responder a Ias exigencias (a Ios derechos y deberes)  que supone tal desafío. Pero entre estos dos caminos, nos hemos dicho, que había una salida viable, una esperanza quizás:

¿Y si la Congregación creara una tutela que permitiera poner en marcha todo lo que hemos comentado, anclada en la Congregación como punto de unión, con una interfaz y un delegado?

Tendría que ser un delegado Iaico. Pero está claro que no podía "ser cualquiera”, sino que es necesario que este laico fuera “enviado”, fuera “misionado” para representar a  Ia Congregación, de Ia que él mismo emanara, para hacer vivir los valores y estar seguro de poder mantener el proyecto. Es éste el consejo, que como Iaico, di a su Superiora. Ella me propuso que yo me encargara de llevar a cabo esta organización. Lo que me comprometí a hacer. 

En un segundo momento, se tratará de tomar otras decisiones. Mientras tanto, hemos creado el OITEC, el Organismo lnternacional de Tutela de Ios Establecimientos (Centros de educación) Compasionistas. Hemos puesto punto final con el aislamiento de lo Centros y hemos creado un vínculo entre ellos que llamamos red.

Estamos tratando ya de darles un modelo de funcionamiento que sea propio de la Compasión y que reforzará la identidad de nuestro Carisma, puesto que estará vinculado del mismo modo en todos Ios Colegios. Soy consciente de que todo esto, ocasiona en los Centros, modificación de algunos de sus hábitos y quizás, la revisión de su funcionamiento, pero esta tutela no puede ser eficaz, si no es así.

Cuanto más numerosos seamos, más fuertes seremos y cuanto más fuertes seamos, mejor resistiremos a algunas veleidades, no siempre muy católicas. Conservaremos en nuestro regazo a todos Ios que mañana salvaguardarán Io esencial.

Podemos ser una congregación envejecida pero sin embargo, tener visión de futuro, ideas novedosas. 

En el OITEC, solo estamos en Ia primera fase. Hace falta que nuestra red se desarrolle, y que muy rápidamente esté constituida por una Entidad de, por lo menos, 10 a 12 colegios. 

Siempre unidos por esta red y la fuerza de compartir juntos y siempre, Ia mirada vuelta hacia el origen que es el que transmite el sentido.

Para esto no podemos ser solo unos laicos cercanos a la Compasión, debemos ser formados y estar volcados en esta misión que va a permitir que los valores de la compasión se puedan transmitir el día de mañana. Por eso es necesario que dichos Iaicos asuman sus responsabilidades y que ellos también se comprometan en y para su congregación. De ahí, nuestra reflexión fundamental sobre la siguiente pregunta: "¿Qué significa ser compasionista?” 

Debemos reflexionar sobre lo que es, ser compasionista en una misma familia con estatutos diferentes. De esta manera, los consagrados y los Iaicos nos sentiremos a gusto en esta familia de rasgos múltiples, pero con un espíritu único.  

Y esto, estimadas Hermanas, es necesario transmitirlo a los jóvenes. Los jóvenes que estén en nuestras escuelas. Escuelas que por suerte, ustedes todavía tienen, y hacerlo mediante la red que acabamos de imaginar y que acabamos de Ilamar “red de los colegios compasionistas”.

 

d'Erick DUCROCQ
Galapagar 26, julio 2015