
Doy la bienvenida a cada uno de vosotros y muchísimas gracias por estar aquí, con nosotras, para celebrar este gran acontecimiento de la Historia de nuestra Congregación, la apertura del Bicentenario de su fundación.
Pero antes, permitidme saludar y agradecer especialmente al P. Hervé Gaignard, Vicario General de nuestra Diócesis que está aquí representando a nuestro Obispo Monseñor Le Gall. Gracias, Padre, por haber aceptado venir y presidir la Eucaristía. El P. Mauricio Garrigou amaba profundamente a la Iglesia; la sirvió con todo su corazón y nosotras, hoy, somos conscientes de que este aniversario es también un acontecimiento de la Iglesia de Toulouse.